Una sesión se refiere a todas las peticiones que un solo cliente hace a un servidor. Una sesión es específica para el usuario y para cada usuario se crea una nueva sesión para realizar un seguimiento de todas las peticiones de ese usuario.

Resumiendo, las formas que tiene un sitio web para propagar datos sobre un visitante son: la URL o las cookies. El problema con ambos recursos es que son fácilmente modificables por el usuario: la URL se puede cambiar directamente en la barra de direcciones del navegador y las cookies, al ser datos en el ordenador del usuario, también pueden ser modificadas.

Así que, para guardar datos más críticos, se necesitaba un método que no fuera modificable por los usuarios (para evitar que, por ejemplo, un usuario autenticado se hiciera pasar por otro). Así nacieron las sesiones.

Una sesión en PHP es una serie de caracteres aleatorios que forman una identificación única para cada visitante (a la que llamaremos "id de sesión"). Cuando a un usuario se le asigna un id de sesión, el servidor web crea un archivo en su sistema donde irá introduciendo todos los datos que queramos guardar. Pero, ¿cómo reconoce el sitio web al usuario en sucesivas conexiones? Pues usando alguno de los dos métodos anteriores; esto es, haciendo que el usuario le mande en la URL su id de sesión o enviándole una cookie con el mismo y con una duración de "hasta que se cierre el navegador".

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